La impresora 3D alimentaria Foodini se prueba en un restaurante español de Pekín.
Aitor Olabegoya, un joven y reconocido cocinero vasco que está al frente del restaurante de comida española Migas en Pekín, la capital de China, está experimentando en su cocina con un prototipo de la impresora 3D Foodini, cuya comercialización inminente lleva tiempo anunciando la empresa barcelonesa Natural Machines.
Migas, caracterizado por sus mesas de nogal y una gran lámpara de suspensión, ocupa 300 m2 en la sexta planta de un edificio de la capital china y uno de sus grandes atractivos, carta culinaria aparte, es su terraza de 400 m2 con vistas de 360 grados al centro de Pekín.
Aitor Olabegoya alcanzó fama nacional en España cuando en 1999, a sus 19 años de edad y siendo un estudiante de la Escuela de Diocesanas de Vitoria (Alava), ganó el primer premio en el concurso estatal que organizó el restaurante La Ontina, de Zaragoza.
Ya entonces declaró que "se trata de adaptar todas las tendencias, pero sin perder la esencia; lo interesante -añadió- es comer cosas nuevas, pero sin perder la esencia; lo interesante es comer cosas nuevas, pero con el sabor de siempre".
Con estos principios no es de extrañar que también se haya lanzado a probar la impresión 3D alimentaria.
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